Ofrecemos alojamiento para aproximadamente 63 personas, distribuido en dos casas de más de 100 años, donde el encanto atemporal se une con la comodidad moderna.
Aquí todos pueden relajarse y disfrutar del mágico entorno natural, con total libertad para organizar el evento de sus sueños.
Una casa restaurada del año 1902, con una arquitectura clásica típica de la región, que encanta por su ambiente único, conservando elementos originales como una estufa de azulejos, contraventanas de madera y muebles antiguos.
Dispone de tres habitaciones, cocina, dos baños y sauna. También hemos preparado para los huéspedes una acogedora sala con chimenea y una cocina totalmente equipada.
Es el lugar perfecto para disfrutar con amigos o familia: café por la mañana en la terraza, relajarse en una hamaca, paseos por el bosque, y por la noche una copa de vino junto al fuego.
Todo lo necesario para desconectar del día a día y sentir el encanto del pasado con un aire renovado.
Destaca por su estructura clásica, con cornisas originales y una terraza cubierta, ideal para tomar el café de la mañana o disfrutar de un desayuno al aire libre.
Amueblada con sillas, mesas y hamacas, la terraza invita al descanso y al placer de estar en contacto con la naturaleza.
La casa cuenta con siete habitaciones, cada una con su propio baño y un rincón de café privado, ofreciendo así privacidad y comodidad. En total, el alojamiento puede recibir a unos 40 huéspedes.
En la planta baja, hay una cocina completamente equipada disponible para todos.
La “Casa Blanca” es un espacio donde el tiempo compartido con los tuyos adquiere un valor especial: mañanas tranquilas en la terraza, noches cálidas en la hamaca y charlas sin prisa con una taza de café.
Aquí el tiempo se detiene, y la naturaleza se convierte en el escenario perfecto para conectar de verdad.